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Master en Dirección entrepreneur por la Fundación Internacional de Management
Ninguna organización, sea grande o pequeña, pública o privada, con finalidad de lucro o sin ella, existe para sí misma. Todas son medios para lograr una finalidad. El hospital, la Universidad, la iglesia, la empresa, el sindicato, la escuela, necesitan tener un propósito que cumplir. Sin este propósito no puede hablarse de organización. Cada una de estas instituciones es un órgano de la sociedad para la realización de una tarea social. Su meta no es la mera supervivencia. Existen para promover un cambio en los individuos y en la sociedad. Existen para llevar a cabo una misión y cumplirla.
¿Qué tratamos de lograr?. ¿Cuál es nuestra misión? ¿Cuál debería ser? ¿Cómo definir nuestra misión? ¿Cuándo hay que redefinirla? ¿Qué misiones funcionan y cuáles no? ¿Cómo convertir la misión en acciones y resultados concretos?. Estas son las preguntas clave para la eficacia de toda organización, y muy especialmente para las instituciones sin animo de beneficio económico, cuyo resultado final está siempre relacionado con mejorar la existencia y la condición humana.
Plantear y responder adecuadamente estas preguntas no es un proceso fácil, ni mucho menos espontáneo. Requiere pensamiento, percepción de la realidad, y trabajo sistemático. Pero por encima de todo, requiere ejemplo: un liderazgo responsable.
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